domingo, 12 de febrero de 2012

Homenaje a Cuerpo.

Después de semanas sin ir a correr, hoy, mi cuerpo sintió que quería volver a experimentarlo. Estaba en la cama y apenas había amanecido cuando sentí un hormigueo en las piernas, un calor en el cuerpo y un impulso de querer saltar de la cama nada habitual. Así que hice caso de lo que deseaban mis células y me vestí para la ocasión. Antes de abandonar mi domicilio miré la temperatura exterior en el termómetro de la terraza. Marcaba cero grados. Tuve un instante de duda. La respuesta fue abrigarme un poco más y salir para vivir la experiencia.

Ha sido una carrera tranquila, más trote que otra cosa, pero disfrutándola completamente. Mi Cuerpo ha querido hacer el recorrido completo, tardáramos lo que hiciera falta. Para recordar la última vez que hice todo el circuito debería remontarme bastantes meses atrás.

Una vez más, Cuerpo me muestra que confíe en él. Recuerdo bastantes ocasiones en que me ha demostrado su sabiduría, su percepción. Me vienen a la memoria las semanas previas a mi viaje a Egipto hace ahora un año. Yo tenía que hacer los preparativos, pero Cuerpo no mostraba la mínima tensión que ante un viaje de envergadura siempre experimenta. Llegué a tener un conflicto con él al no entender su actitud. Días después estallaría la revuelta en Egipto con el consiguiente aplazamiento del viaje. Cuerpo sabía que no tenía que ocuparse de un viaje que nunca haríamos en esos días. La cuestión es cuándo voy a confiar en Cuerpo totalmente. Si lo consigo, seguro que mi vida será más feliz. Y Cuerpo lo agradecerá. Gracias por tu paciencia, Cuerpo.

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